Crisis de los treinta

Como superar la revolución hormonal y no morir en el intento…

Cuentos prohibidos agosto 29, 2008

Archivado en: mal de amores,sexo — desss @ 12:49 am

No sé si veis “Cuentos prohibidos”. Es una serie que hacen cada noche en el canal Cosmo, tarde, casi a las dos. Antes solían hacerla los sábados. Son fantasías eróticas, muy femeninas, apenas hay sexo pero cada escena desprende un excitante erotismo.

El capítulo de hoy iba de una mujer que vive con dos hombres. Al principio son amigos, al final amantes. Los tres.

Me ha recordado a los viejos tiempos, y no es que yo haya tenido eso ¡Qué más quisiera! Pero hubo un tiempo en que  no me hubiera importado…

Los últimos meses en Gandia vivía con dos chicos (lo malo es que, como ya os conté, por aquel entonces estaba locamente enamorada de Luis). Mario y Pablo, grandes amigos, compartían conmigo un precioso bungalow en una lujosa y apartada urbanización. Los dos eran (y siguen siendo) guapos, atractivos, interesantes… Mario me interesaba más, para que negarlo…

Más de una vez fantasee con liarme con uno, con otro o con los dos, más de una vez me imagine metiéndome en la cama de Mario y más de una vez me “mordí las ganas en el café” como dice la canción de mecano…

Recuerdo un día, un día horrible laboralmente hablando, llegué a casa indignada. Les enseñé una esponja vibradora que acababa de comprar, unos aceites afrodisíacos, velas… y les pedí que nadie me molestara. Subí a mi cuarto de baño, apagué el móvil, llené la bañera y la rocié con gel afrodisíaco, puse música chill out, velas… y me dispuse a estrenar aquella esponja que acababa de comprar. Y la estrené, durante horas, al principio mi mente estaba en blanco, disfrutando, al cabo de un rato escuche a los chicos hablar en el patio, bajo mi ventana, Mario comentaba a Pablo, envidioso y excitado, lo bien que yo lo debía estar pasando. A partir de aquel momento imaginé a Mario subiendo las escaleras, entrando, y mirándome desde la puerta. Imaginé que se acercaba a la bañera y que me acompañaba, la fresa y el agua hicieron el resto.

Cuando bajé al salón, varias horas después, me miraban expectantes. Yo estaba relajada, feliz. Sonrieron.

-          ¿Qué tal?

-          Genial. Contesté. La fresa es una pasada y el agua… el agua llega a todas partes…

No hace mucho me encontré a Mario (A Pablo lo veo más a menudo, sus padres y los míos son vecinos y a veces coincidimos). No lo había visto, a Mario, desde que me fui de la casa. Nos abrazamos, bailamos, nos miramos, recordamos…

Ya no he vuelto a verlo, no me dará otra oportunidad, lo sé. Quizás nunca me la dio. Puede que coincidamos algún día, poco más. No me pilló en el mejor momento de mi vida, la verdad… ¿Por qué a veces elegimos tan mal?

 

Devaneos agosto 28, 2008

Archivado en: mal de amores,Reflexiones,sexo — desss @ 7:31 pm

By Lidia

Siéntate, cálmate, piénsalo bien. ¿Qué es lo que te pasa? Eso mismo me preguntaba yo. ¿Por qué? ¿Qué no te gusta de tu vida? ¿Qué te gustaría cambiar? ¿Todo o nada?

Solo intentar responder esas preguntas me asustaba. Me asusta mucho. ¿Y si la respuesta que encuentro es la errónea y arruino todo lo que tengo?

Tanto tiempo con la misma persona, una vida en común, con sus alegrías y sus tristezas. La casa, el coche, los amigos, la compra… en fin, tu pequeño mundo. Ese es el sitio donde nos acomodamos porque nos sentimos protegidas. Pensamos algunas veces que todo es perfecto, otras que algo falta, pero en fin… es lo único que conocemos. Caemos en una rutina que nos arrastra día a día casi sin darnos cuenta.

Esta es mi historia. Levantarte cada mañana igual y sentir que me muevo a los sitios y hago las cosas por inercia. ¿Es eso lo que quiero? Lo primero que piensas es “será la crisis de los treinta”. Mi cuerpo me pide locura, emociones y volver a sentirme como si fuera a cumplir otra vez veinte. Sales más, bebes mucho más…

Empecé a salir sola con mis amigas más a menudo, sin mi pareja. ¿Qué buscaba? Ahora ya lo sé. No me lo había preguntado hasta ahora pero una vez que la respuesta te ha dado en la cara ya no te queda de otra.

Una noche salí y conocí a un chico estupendo. “Que majo” pensé al principio. Y conforme pasaban los minutos y hablábamos más, pasó de ser majo a muy majo. Él sabía que tenía pareja pero no le importaba, verdad o mentira, me dijo que solo quería disfrutar de una conversación animada. No intentó nada, bueno sí, un beso, pero sin mucho éxito.  Yo me sentía realmente atraída por él, y aún lo estoy. Era muy interesante. Lo recuerdo guapo, con una sonrisa encantadora y sobre todo muy aventurero. Era un hombre de mundo. Y yo, aunque no soy una santa, solo soy una chica de ciudad.  En esos momentos desee que el mundo se parase y quedarme allí con él. No me acordé de mi novio, en casa durmiendo. Ni siquiera se me pasó por la cabeza.

Al final de la noche me pidió mi número de teléfono y, aunque sabía que no debía, se lo di. Y lo peor es que no me arrepiento. Quería que no me fuese, pero al menos tengo el consuelo de que no me quedé. Aunque no fue por falta de ganas.

Al día siguiente me llamó, y me volvió a llamar. Me mandó varios sms y dejó mensajes en el buzón de voz. Quería volver a verme antes de irse de vacaciones durante tres semanas. Me sentí como la protagonista de una comedia romántica. Un chico estupendo quería verme otra vez.

Había quedado a cenar con una amiga y estuve tentada de cancelarla e irme con él. Al fin y al cabo mi novio pensaría que estaba con ella… ¡Era perfecto!

Me sentí mal, no porque lo hiciera, que no lo hice, sino por lo que me estaba planteando. No me importaba hacerlo. Si ni novio no hubiera estado en casa… ¿Hubiera ido? La respuesta es SI. Y aún, en parte, me arrepiento.

Me ha enviado varios sms más, y un par de e-mails, y sigue en su empeño. Yo quiero que deje de hacerlo, bueno, a veces, la verdad es que me entristece que no lo haga. ¿Soy yo quien propicio que sigamos en contacto? Probablemente. No, seguro que sí.

Desire y yo hemos intentado analizarlo y la verdad es que hemos llegado a varias conclusiones claras: El deseo de lo diferente en tu vida, de volver a sentir esa atracción sexual con otra persona, de poder montarte una super película de amor en alta definición… En fin, todas esas cosas que te saquen de la rutina que es tu vida y que un día, tiempo atrás, viviste.

Pero… ¿Hasta qué punto esto es realidad?  ¿El otro chico siente lo mismo que tú? Puede ser que sí y puede ser que no. Por un lado a esa persona le encantaste y quiere verte porque le gustas, aunque sabe que la situación es difícil. Por otro lado, desde un punto de vista menos romántico… el chico probablemente solo quería echar un polvo y le da morbo que se lo pongan difícil. Puede que después de ese polvo ya no lo vuelvas a ver…

Y… frente a estas dos posibilidades ¿qué haces? Aún no lo sé.

 

El tiempo lo cura todo agosto 20, 2008

Archivado en: mal de amores — desss @ 11:28 pm

Hace ya mucho que no pensaba sobre esto. Hace ya mucho que lo borré de mi memoria y pasé página. Sin embargo hoy, a la luz de la luna y sentada frente a los árboles en la preciosa montaña dónde está la guarida he sentido la necesidad de analizarlo.

Y es que hoy he recordado demasiadas cosas. Yo nunca hablo de esto. Ha venido una amiga de Lidia. Hablaban de su agencia, de la gente, de los clientes, de las relaciones con ellos y he recordado aquella época porque yo, antes de trabajar como profesora de la universidad, también trabajé en una agencia.

Y era feliz, aunque he de reconocer que el trabajo tampoco me satisfacía totalmente. Era joven, quería probar otras cosas… El día que llegué a Gandía, mi primer destino y, posteriormente, el de Lidia y Candela, lo vi. Era alto, guapo, interesante,…

-          ¿Quién es ese? Me acabo de enamorar. Le comenté a mi nueva compañera que me miró sorprendida.

-          Viene mucho, es un buen cliente.

Poco a poco me fui ganando su confianza. Era yo quien se ocupaba de sus cuentas, quien se reunía con él y la que fantaseaba al llegar a casa.

Estrella, una de mis mejores amigas de Valencia, está convencida de que si piensas en un hombre intensamente le traspasas esa energía, aún en la distancia, y él llega a sentir lo mismo. Decidí probarlo con él. No lo he intentado nunca más.

A veces, al llegar a casa, en aquel piso solitario, fantaseaba durante horas mientras tomaba un relajante baño acompañado de Martini y un cigarro (o unos cuantos).

Cada vez teníamos más intimidad.

Luis no era, para nada, del tipo de hombres por los que yo me suelo interesar. A mí me van los heavy, morenitos, despreocupados… él era todo lo contrario. Pero cada vez me gustaba más.

El día que me trasladaron me sentí feliz. Me acercaban a Valencia y además me ascendían. Era perfecto y, aunque ya no lo vería más, sabía que pronto lo olvidaría.

Cuando entró en mi despacho estaba triste. No sé quien le dio la noticia.

-          Ven a trabajar conmigo.

No podía creer lo que escuchaba. ¿Qué podía hacer yo en un despacho de economistas?

-          Lo centralizaremos todo y compartirás despacho conmigo. Te doblo el sueldo, te hago fija… y si no… por favor dame tu teléfono, no quiero perder el contacto contigo.

Me trasladé pero al cabo de una semana decidí aceptar su oferta. Fue una mala decisión. Aunque ahora, a la larga, pienso que en caso contrario nunca hubiera dejado la agencia, no hubiera acabado el doctorado, no sería profesora, no tendría estas vacaciones ni mi horario… En realidad, mirando con perspectiva, acerté.

Y el tiempo fue pasando, y las cosas. Al principio todo iba a mejor. A Candela y a Lidia las trasladaron a Gandía. Alquilaron un piso en mi urbanización y nos convertimos en vecinas. Nuestra vida social era cada vez más amplia y todos los días nos juntábamos en algún bar al salir de trabajar a tomar unas cervezas, reír y soñar. Más gente se nos fue uniendo.

Luis cada vez llevaba peor mi afortunada vida.

No os he comentado que él tenía novia. Una novia escondida, de la que apenas hablaba y, cuando lo hacía era sin cariño alguno. Pero yo sabía que ella existía.

Una noche, en una fiesta y algo borrachos me dijo:

-          Tú eres muy libre y, aunque ahora me quieras, cuando me conozcas me abandonarás. Por eso no puedo dejarla.

En aquel momento sabía que se equivocaba. Yo lo querría siempre. A día de hoy pienso que fue listo. Lo hubiera dejado.

Era demasiado recto, demasiado sereno, demasiado casero. Era serio, envidioso, inseguro… nada que ver con el hombre del que yo creía haberme enamorado. Su novia no tenía estudios, trabajaba en un taller y había pegado un braguetazo. Nunca lo abandonaría. Yo, sin embargo, tenía aspiraciones y nunca me importó demasiado su dinero. (Tampoco le hubiera hecho ascos, seamos sinceras).

Nuestra relación empeoró. A mí me seguía atrayendo, él lo sabía y lo aprovechaba. Recuerdo un día, y aún me excito al recordar, que acercó su silla a la mía, me estaba explicando algo, me arrinconó junto a la pared y acarició mis dedos con los suyos sobre el ratón. Su mano izquierda se apoyaba en mi silla, muy cerca de mi hombro. Sentía su respiración. De repente sonó su teléfono. No lo cogió. Siguió en la misma posición, cada vez más cerca. Entonces sonó el mío. Sonreí mirándole a los ojos y con la mano izquierda, sin separar la derecha de la suya y del ratón, descolgué el auricular.

-          Necesito hablar con Luis. Era la voz de la recepcionista. ¿Sabes dónde está?

-          Si, espera, se pone.

Y lo cogió con la derecha. Hice ademán de apartarme, rodando la silla hacia atrás. Me cogió fuertemente, se acercó más.

-          Tú no te mueves de aquí.

Y habló durante un rato a unos centímetros de mí, sin parar de mirarme, respirando a mi lado… aún no sé cómo pude resistir. Tampoco sé como cesó esa situación. Solo sé que no pasó nada, al final nunca pasaba nada.

Y yo cada vez me sentía peor.

Meses más tarde decidí cambiar de piso.

-          Me voy a vivir con los chicos. Le informé un día.

 La decisión ya estaba tomada pero quería ver su reacción. Llevaba semanas diciendo que dejaría a su novia, que esperara, pero nunca lo hacía. Es más, le había dado por hablar con ella a mi lado y comentar las posturitas del fin de semana. Cuando colgaba me miraba y me decía que le buscase una casa en Gandía que quería vivir allí y quedar más y compartir mis andanzas.

La situación empezaba a resultar insostenible.

-          ¿Con los chicos?

Los chicos eran mis amigos. A Pablo lo conocía desde que éramos niños. Nos habíamos criado juntos, en Valencia y hacía poco que se había trasladado allí. Mario era un hombre guapísimo que cubrió mi puesto en la agencia cuando yo la abandoné. Hicimos buenas migas desde el principio (cuando me avisaron del traslado me dieron unos días para pasarle todas mis cuentas con calma y que no se notara mi marcha). Nunca habíamos perdido el contacto. Es más, era uno de los habituales en las cervezas post-trabajo. Luis se moría de celos.

-          Hemos encontrado un precioso bungalow y vamos a compartirlo. Yo viviré en la planta de arriba. Mi terraza, mi baño y una habitación. Abajo estarán ellos, y la cocina y el salón compartidos.

-          No te vayas. Busca una casa que te guste. Yo la compro.

La oferta llegaba tarde. Por aquellos entonces ya estaba demasiado dolida con él. Mi decisión era irrevocable.

Luis no lo soportó.

¿Lo último que le permití decirme?

-          Desire, necesito que dejes de ser feliz, no puedo soportarlo.

Ni siquiera contesté. Mi mirada lastimosa y sorprendida, dolida e indignada se lo dijo todo. Según salió de la habitación corrí al baño y comencé a vomitar.

Me fui a casa y nunca más volví. Primero una baja por depresión, más tarde conseguí que me despidieran.

Pero el tiempo lo cura todo y ahora soy muy feliz. Valoro más las cosas, mi libertad. Valoro mi trabajo, me siento plena. Adoro mi empresita y los momentos como este en que, sentada en la terraza de la guarida, escasamente alumbrada por la luna y la pantalla del ordenador, puedo respirar tranquila y sentarme a recordar sin derramar una sola lágrima.

Y sé que me hizo un favor porque me motivó a continuar estudiando, a luchar por aquello con lo que ya antes había soñado. Me hice fuerte, sopesé y, sobre todo, no me estanqué.

Y a día de hoy, mi querido Luis, puedo incluso darte las gracias.

 

Ciber-amantes agosto 18, 2008

Archivado en: sexo — desss @ 11:23 pm

Hace ya tiempo q comencé a hacer mis pinitos en el ciberespacio. Y es que es muy fácil, basta con entrar a una web, desde casa, desnuda o en pijama, maquillada o sin depilar, solo tienes que poner la dirección y empiezas a conocer gente.

Depende de lo que busques la dirección es distinta. ¿Tengo ganas de encontrar al hombre de mis sueños o un amigo con el que hablar de temas interesante o inquietudes? Meetic es la mejor elección, con sus excepciones, claro. ¿Me apetece pegar un ciber polvo? Pues terra, por ejemplo. ¿Simplemente me apetece sociabilizarme un rato? Entonces sin duda el messenger es la mejor solución, tengo gente para todo como contacto.

Aunque ultimamente a penas lo uso, son rachas que te dan. Mis amigas comentan: Donde esté un buen polvo, con sus caricias, sus respiraciones, sus sensaciones…

Pues… que queréis que os diga. Depende del hombre y del día.

¿Por qué? Por distintas razones:

  • Ningún hombre conoce mi cuerpo como yo misma y hasta ahora, pocos han sido los que han conseguido darme tanto placer, y creerme, han sido muchos los candidatos.
  • Porque adoro escribir, me hace sentir bien, y si consigues encontrar un hombre con esta capacidad la compenetración puede ser de lo más interesante.
  • Porque el mercado es más amplio, es el mundo.
  • Porque puedes ser quien quieras.
  • Porque puedes hablar, y puedes verlo por la cam y… que queréis que os diga, me gustan las peliculas porno y en estas puedes pedir lo que desees.
  • Porque me da morbo, porque no importa la hora, porque siempre está, porque es una forma de empezar, porque si no te gusta basta con no hablarle más…

Experiencias ha habido de todo tipo, para que negarlo. La primera vez me vicié, esperaba todos los días ansiosa que se conectara a internet. Viajaba mucho, por negocios, decía, iba el chico de espia importante, pero escribía muy bien. Al principio nos limitabamos al msn, luego pasamos al teléfono y ya más tarde usabamos la web-cam. Durante sus “¿viajes?” no tenía camara así que agudicé la imaginación. Me sentaba frente al ordenador y pensaba: ¿Qué me apetece hacer hoy?

A veces un baño con mi fresa (soy un poco adicta a los juguetes eróticos), otras un masaje clitoriano o mi vibrador multifunción y otras simplemente cruzaba las piernas y movía la pelvis frente al ordenador, parecerá extraño pero es uno de los modos más placenteros de llegar al orgasmo. Luego solía escribir relatos contándoselo. Una vez llegué incluso a fotografiarme y hacer un powerpoint!!!! Me costó pasarlo a zip para poderlo enviar.

Cuando se lo contaba a las chicas me miraban con cara de poquer pero me consta que Candela comenzó a enviarle sms porno a su ahora marido. Y es que es importante añadir un toque picante a las relaciones!!!!

Después de él ha habido otros muchos, aunque no han sido tan intensos. Si obvio a Micki, claro está. Mikel es uno de mis grandes amores (y de mis grandes pesadillas), puede ser encantador o un cabrón, puede ser insistente o pasar completamente, pero es guapo, es simpático, es sincero, es libre, es joven… Es Mikel, y me encanta.

Es el primo de una de mis grandes amigas de la infancia pero, nada que ver. Hace ya más de ocho años que nos liamos por primera vez, no hubo sexo, pero si ganas. Luego los episodios han ido sucediendose. Sexo, ciber-sexo (vive en Galicia, nada menos, menos mal que visita el pueblo una o dos veces al año, o ninguna, depende de como le de)… Es de estas personas que sabes que no te van a traer nada bueno, que llegan para encandilarte y largarse y que más vale huir porque te harán daño; pero tambien es de esos que te hacen reir, que te escuchan, que te hacen sentir bien. No sería nunca capáz de girarle la cara o de hacerle daño.

Bueno, dejémonos de sentimentalismos. Mikel, hay donde los veis, ha sido una de mis obsesiones, aunque él no lo sabe, y de mis mejores ciberamantes (como amante siento decir que no es lo mismo, le pierden las prisas). Y es que no hay nada como conocerse en persona!!! Me disfrazaba ante la web-cam, le hacía un striptease, le pedía que me hiciera esto o lo otro y obedecía solícita a sus deseos. Después de la última sesión de sexo real (en Navidad) no he vuelto a hablar con él (no voy a especificar por qué).

Por enmedio estuvo Dani. Dani era un hombre mayor que yo que supo encandilarme con su voz, sus palabras y su música. Lo conocí en second life ¿Conocéis el juego? Otro sitio ideal para el cibersexo (eso sí, con un ordenador potente y con una buena tarjeta gráfica). En second life creas un personaje, un muñeco, elijes pelo, labios, piel, sexo, ropa,… creas un segundo tú y te mueves por ese mundo. Puedes ser quien quieras y hacer lo que desees, desde visitar la casa de los simpson hasta tener sexo duro bajo la catedral de Barcelona. La primera vez que nos besamos estabamos alrededor de una hoguera bajo una preciosa catarata… Con Dani también usaba la cámara.

Hace unos meses dejé de conectarme. ¿Por qué? Quizás por pereza, quizás falta de tiempo, quizás práctica en estar conmigo misma y necesitar menos estímulos, o quizás simplemente me olvidé.

Hoy he llegado con Lidia de cenar y me he metido en internet. Y no he practicado cibersexo pero… tras un rato en el msn he decidido contaros esto porque… porque quizás os estimule a ligar por internet.

 

Mujer soltera, de 30, busca… agosto 18, 2008

Archivado en: La guarida,Reflexiones — desss @ 4:32 pm

Lo mejor del verano es que me permito el lujo de trabajar desde casa, mi trabajo es creativo principalmente y sólo necesita internet y un potente ordenador. En invierno la cosa cambia, también doy clases en la universidad.

El jueves me llamó Lidia. Su guiri a vuelto a guirilandia para una semana y me invitaba a pasar unos días con ella en “la guarida”. Llegué el domingo (pensamos que el fin de semana sería más divertirlo pasarlo en Valencia). Y desde entonces hemos tenido tiempo de ponernos al día.

El tema del viaje: ¿Qué buscamos las mujeres de 30? ¿Buscan los hombres lo mismo?

Lidia, romántica por naturaleza. Yo, la antitesis. Lidia, enamorada del amor. Yo, realista hasta la médula. Sin embargo parece que, al fin, llegamos a un entente: la mujer, como el hombre, buscan una amistad con momentos eróticos pero… !No me negareis que eso admite distintas lecturas!

 

Conmigo misma agosto 12, 2008

Archivado en: sexo — desss @ 1:15 am

Esta mañana no paraba de sonar el teléfono. Soy una mujer nocturna y me encanta trasnochar durante las vacaciones, pero odio que me despierten por la mañana. Al final me he levantado a cogerlo. Era mi abuela, estaba histérica, había quedado con mi madre y no la localizaba. Una tía abuela había muerto, se iban al pueblo, al entierro. Cuando me he repuesto del shock he ido a casa de mi madre, por si quería que la ayudara en algo. Estaba nerviosa y desganada.

Había quedado con Anaïs y Candela para ir a la playa pero no me apetecía, como les he dicho a ellas necesitaba pasar un rato conmigo misma.

El viernes pasado (8 de agosto) era el día internacional del orgasmo femenino. ¿Lo sabías? Para celebrarlo organicé en casa una reunión tuppersex de www.camaderosas.es (os he puesto el link a la derecha porque me encanta la página) y ayer recibí el pedido. Hoy era el día perfecto para probarlo.

Ya en mi casa he puesto  música, incienso y me he relajado en el sofá con el aire acondicionado. Me he untado de crema orgásmica, una de mis adquisiciones y he dejado vibrar a Laya sobre mi clítoris. El primer orgasmo no ha tardado en llegar. Al rato he perdido la cuenta de cuantos había tenido. Y es que ese juguete es una pasada. Tiene la forma de un dedo, pero en grande, super ergonómico, se adaptaba a mi perfectamente. La asesora me explicaba el otro día que tenía distintos programas de vibración. Si llegas al máximo y le das de nuevo al más, me decía, vibra de manera diferente. ¡Me parece que este juguete y yo vamos a ser grandes amigos! La crema supongo que también ha tenido algo que ver.

A las seis he decidido que ya estaba bien, me he duchado y me he ido a tomar una cervecita con las chicas. Anaïs se va de viaje mañana y quería despedirme. Nos hemos reído un rato. Luego me he ido a cenar con otros amigos.

Y acabo de llegar, y estoy feliz y relajada y es que, a veces, es importante parar y pasar un rato con una misma.

 

Relaciones humanas agosto 11, 2008

Archivado en: Reflexiones — desss @ 12:58 am

¡Qué difícil es esto de las relaciones! La verdad es que aunque las cuatro somos muy amigas pocas veces nos paramos a decirnos a la cara nuestros defectos.

Hoy sin embargo lo hemos hecho ¿Por qué? Pues porque ha surgido en la conversación y una cosa ha derivado en otra y al final todo se sabe ¿no?

No es que estuviéramos enfadas, ni que hayamos discutido, ni nada por el estilo. Candela nos ha citado para desahogarse, tiene problemas laborales. Sentadas en una terraza, Anaïs y yo (Lidia está en Benicasim) la hemos escuchado e intentado aconsejar lo mejor posible.

-          Sé que a veces soy dominanta. Decía. Creo que lo que yo pienso es lo correcto y lo defiendo con uñas y dientes. A veces uso mi inteligencia con “maldad” y hago a la gente sentirse mal o inferior.

Y me he sentido identificada porque, la verdad, a veces me ocurre esto con ella. No son palabras, jamás me juzga o se mete conmigo, y yo también tengo mis cosas, qué duda cabe, pero sí me hace sentir mal. Puede deberse a una lucha de poder, también yo soy muy cabezona con mis opiniones y acostumbro a liderar, quizás es simplemente que nos parecemos demasiado pero, hoy me ha dado la impresión de que todo son percepciones mías porque la pobre Candela ni siquiera imaginaba esto.

- ¿Creias que yo lo sabía?

Y la verdad, lo creía.

Pero aún me he sorprendido más después. Anaïs ha aprovechado para echarme en cara que yo la presiono con la empresa. Esta es su percepción, no la mía. Reconozco que en alguna ocasión me siento molesta, y ella conmigo, que alguna discusión hemos tenido pero… ¿Qué la presiono? Si lo hago yo no lo percibo. Simplemente le dedico más tiempo.

Quiero a la empresa, es mi niña, y crece con rapidez. Soy perfectamente consciente de que Anaïs no puede dedicarle tantas horas como yo y jamás le digo nada. Pero ella percibe que trabajo más y siente que la presiono. Digo yo. Y me lo echa en cara a mí, como un fallo mío, igual que lo he hecho yo con Candela.

Y me ha dolido. Y a Candela. Y ahora me planteo ¿Por qué son tan difíciles las relaciones humanas? ¿Por qué nuestras inseguridades, nuestros miedos, nos hacen percibir la realidad de maneras tan distintas a unos y otros?

 

Sin reparos agosto 7, 2008

Archivado en: La guarida — desss @ 11:51 pm

- ¿A que hora os vais?

- Yo a comer, Candela vendrá más tarde.

- Vale, pues me voy a pedir mañana libre.

Y así comenzó la historia de este blog.

Ayer nos reunimos aqui, en nuestra guarida, con las hormonas revolucionadas por la crisis de los treinta.
Anaïs y Candela llegaron sobre las 10 al chiringuito de la playa, Lidia y yo (Desire) las esperabamos andando (osea, mojito tras mojito)

Y nos fuimos a cenar. Y ya la gente del restaurante nos miraba con cara extraña porque no parabamos de reir y de toquetear los móviles.

SMS: Si tienes 3 amigos ven. De fiesta. Somos 4. (A un compañero de Lidia)

SMS: Me siento ignorada. ¿Te pasa algo? Contesta. (Al guitarrista. Un psicopatin que perseguía a Candela y desde hacía unos días parecía haber desaparecido del mapa)

SMS: Dice mi amiga que seguro que no te atreves a venir con la gente suelta (A mi ex, a ese que taladras con tranquilidad porque sabes que no se enfada)

Pero todos los hombres parecían estar en el hospital. ¿En qué hospital estarían? Para ir a verlos, más que nada…

- Anaïs, ¿Te ha contestado Andrés?
Andrés era uno de mis grandes amores. Habíamos sido inseparables durante años, aunque nunca nos habíamos liado, al final acabamos como el rosario de la aurora. Hacía unos días Anaïs, a la que él en su día le tiró los trastos, me había pedido su teléfono para consultarle algo de trabajo. Por prudencia (creemos que vive en pareja) ella le envió un SMS: Necesito consultarte sobre el trabajo. ¿A qué hora puedo llamarte?

- Esta visto que no se puede ser prudente, si le hubieras dicho que quedabais a follar le hubiera faltado tiempo…

JAajajajajjaja. Los puntazos de Candela siempre nos hacen reir. Pues ya se lo mando yo, se dijo Lidia, y lo hizo, así, sin avisar.

SMS: Soy a. ¿A qué si te hubiera dicho que si querías follar me hubieras contestado?

¿Qué nos pasa? Pues la crisis de los treinta, la revolución hormonal. Candela, felizmente casada, ve a su gente con hijos y le asusta la idea. Lidia vive con un guiri desde hace años, le encanta pero está convencida de que la monogamia no existe. Y Anaïs, Anaïs solo ha estado con su X. Lleva con él desde los 15 años y, aunque son felices, a veces mira su vida con otro prisma y necesita salir de la rutina. Yo soy la soltera por excelencia, Paco, mi ex, es el tío con el que más he durado y si no recuerdo mal, no fueron más de dos meses. No es que sea rara, ni dificil, es que soy una mujer ocupada y además tengo muy mal ojo con los hombres, solo me gustan los cabrones. ¿Será más bien una coraza? Pues puede ser, pero prefiero no plantearmelo.

Candela, Anaïs y yo nos conocimos en la universidad. Lidia es una de mis amigas de la infancia. Pero Lidia y Candela vivían juntas, enfrente mía, cuando empezaron a trabajar en su agencia. Es una empresa grande, nacional, Candela a vuelto a Valencia, Lidia vive en Benicasim y su casa es nuestra guarida, donde nos reunimos siempre que queremos salir de fiesta.

Somos publicistas ¿Os lo he contado? Bueno, todas menos Lidia, ella estudió economía pero ha terminado trabajando en publicidad. Anaïs y yo tenemos, además de nuestro trabajo, una empresa juntas a la que le dedicamos la mayoría de nuestro tiempo libre. Cada vez nos va mejor.

Pero volvamos al martes… La semana pasada tuve movida con mi marido, confesó Candela, un exitoso empresario que viaja mucho.

- ¿Le sorprendiste con el camisón de la noche de bodas? Habíamos ido a ver la peli de “Sexo en NY” el día que se enfadaron y tomo la idea prestada cuando vio a Samantha envuelta en shushi.

- Si, y no sabes lo que me paso!!!! Llené la cama de pétalos de rosa, puse música romántica y lo espere durante horas con un simple tanga en. Lo imaginaba al llegar, con su traje de chaqueta, sorprendido… Yo nunca me lanzo a hacer estas cosas…

- Y…

- ¿Y? Muy fuerte, tías. Apenas me miró. Voy a terminar unos informes, dijo, ahora vengo… La libido se me bajó a los pies.

Jajajajajja. Reimos todas. ¿Qué les pasa a los hombres? ¿No entienden que tenemos la crisis de los treinta y necesitamos más sexo que nunca? De todas maneras, según nos contó, ya ha tenido tiempo de resarcirse.

Entre copas seguimos riendo en el bar de moda de la zona. Pronto descubrimos que no había muchos locales donde ir a bailar así que tocaría ir a morir a la discoteca de siempre. Un sitio precioso, con vistas al mar, pero música tecno, que no es precisamente nuestra preferida.

Camino al coche encontramos a dos hombres guapos y simpáticos aparcados justo a nuestro lado. Tonteamos un poco y les dijimos que ibamos a la discoteca que nos veríamos alli. Pero se fueron hacia el otro lado!!!! Y Lidia optó por saltarse la acera, girar 180 grados y perseguirlos donde fueran. Los perdimos pronto, no debieron darse cuenta. Seguro que iban al mismo hospital donde estaba el resto!!!!!

Entre risas decidimos irnos a la discoteca y darnos a la bebida. Hasta que aparecieron otros dos. Y empezaron a dar conversación a Anaïs. !Estaban hablando de estrategias publicitarias y empresariales!!! ¿Por qué la gente habla de esas cosas mientras está de fiesta? Candela y yo nos mirabamos estupefactas (solo nos mirabamos porque nos costaba articular palabra), Lidia les sacó un montón de cubatas.

Y cuando cerraron la disco volvimos a la guarida y entonces empezaron a llamar y mandar SMS. Algunos chicos no estaban en el hospital!!!!

SMS: Lidia, te echo de menos de una manera… Bruuutal.
SMS: Anaïs eres un cuadradito (vete tu a saber que significa eso)

Y poco más y se piran las dos al chalet de los elementos aquellos!!!! Pero al final nos quedamos, nos reimos y nos acostamos ya de día.

Y hoy nos hemos levantado, hemos comido y hemos empezado a recordar.

Hemos recordado la época en que eramos vecinas, la universidad, el año de Erasmus (Anaïs y yo estuvimos juntas), las fiestas, las escapadas a la guarida…

Y hemos decidido crear este blog, entre las cuatro, para ayudarnos a superar la revolución hormonal de la crisis de los treinta.

P.D. Y mientras creabamos el blog ha sonado el teléfono. ¿Quien eres? Ah, hola Andrés, la voz de Anaïs temblaba…
!Al final mandasteis el mensaje!!!! Sois unas cabronas!!!!!

 

 
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